Por Sajhid Domínguez
Ayer por la tarde no se me ocurrió otra cosa más que llamar al 911. Y no era por el inesperado temblor en el caribe que si me trajo varios recuerdos de cuando era habitante de la caótica CDMX hace ya muchos años. No, mi llamada de auxilio al numero de emergencias fue porque llegue a la conclusión de que alguien se robó al futbol…
O en el mejor de los casos, alguien secuestró al deporte que hasta hace no mucho tiempo era para todos, ese que no distinguía entre razas, religiones o extractos sociales y económicos, ese que yo jugaba en el recreo de la primaria tan solo con dos mochilas como porterías y una botella de frutsi relleno con papeles, ese deporte se había ido.
¿Quién fue? Hay varios sospechosos, pero vamos a caer en la redundancia de que si fueron los de la FIFA o los gobiernos del mundo, Trump, la 4T, Shakira (yo no sé si podré soportar un “halftime show” en la final) y así sucesivamente, pero carajo, quien haya sido, porfa devuélvanoslo!
Hoy, aquel juego que era para toda la gente se ha convertido en un espectáculo para unos cuantos, para los poderosos y para los que han gentrificado al futbol. La verdad fue tan lento el proceso que ni me di cuenta, de repente, mi frágil tarjeta de debito se vio atacada por pagos a varias plataformas de streaming para ver los partidos de mi equipo y el mismo plástico bancario se murió con el importe de casi 900 pesos al Vix por el paquete que anuncia Cristian Castro.
Hace unos días le contaba a un joven y prometedor comentarista deportivo que trabaja conmigo en Hits FM, que cuando yo tenía su edad (maldita vejez), los canales abiertos pasaban los nueve partidos de la liga y TODOS los partidos del mundial gratis… me vio con mucha incredulidad y se fue de la cabina sin creer en mis nostálgicos recuerdos futbolísticos.
Estamos a unos días de que inicie otro mundial, otra vez en México. Son muy bonitas mis memorias del 86, lo pase junto a mi abuelo que ya se nos adelantó y eso fue porque antes un boleto no costaba lo mismo que una casa y porque ahora los partidos solo serán accesibles para los amigos de Infantino y los ahora infaltables “influencers”, que de futbol saben lo que yo del amor, pero ni modo así esta la cosa…
La pregunta seguirá ahí, ¿Quién se robó el futbol? Si alguien sabe, porfa dígale que lo devuelva, que lo extrañamos, por lo menos yo lo extraño…